Nunca es mal momento para reubicar los pensamientos. Ha pasado largo tiempo desde que este rincón quedó prácticamente abandonado, a merced de los guardianes del olvido. En breve volverá a la actividad con los contenidos prometidos en la petulante descripción de la izquierda. Aquí, un adelanto:
The Post Industrial Strategy (Twilight of the Idols)
"Michel Foucault in 'Discipline and Punish': the mechanism of social control has changed from liquidation or internment to therapeutic. Criminals or the insane are now simply recycled and turned into normalized homogeneous citizens. Both the right and the left wish to feel responsible for these problems and to reintegrate the deviant. We must not do this Our interest in social deviance must be to maintain and extend the disability of the system to keep its margins under its control.
Another fiction is the idea that by liberating the unconscious or the "psychic" we can attack the post-industrial simulacre. To begin with, the modern notion of unconscious is just another metaphysical concept. The primitives had no need of it because they had no distinction between the civilized and the savage mind. Only with emancipation or the idea of freedom did the need arise for the Master to be interiorized in us all and alienation begins. All savage, wandering and symbolic processes came to be called "unconscious" and were thereby domesticated like death. Any idea which maintains this artificial separation is tragically missing the point. Furthermore it is foolish to think that a social code which created the unconscious is not able to inscribe and control it, just the same as it manipulates our conscious lives. Indeed this is the most effective method the code uses for its perpetuation. Psychic liberation is the very form of the system, not a radical solution as the drug experimentation of the Sixties showed. Changing individuals does not necessarily change societies."
Miembro tardío de la Generación del 98. Su obra aúna elementos del Modernismo, cultiva el Simbolismo y comparte con sus coetáneos esa visión evocadora de la España negra de principios del siglo XX aunque siempre desde una perspectiva regeneracionista y esperanzadora. La decadencia de una tierra instalada en la miseria y el inmovilismo contemplada a través de la mirada patriótica y lúcida de un humanista convencido.
Intelectual, combativo e idealista, Ridruejo es el perfecto ejemplo de la imposible afinidad entre rebeldía y poder. Exaltado falangista en su juventud, comprendió pronto que el idealismo de uno u otro color acaba siempre prostituido y maniatado por el poder establecido. Huyó de una España en la que ya no creía y acabó de nuevo alineado contra su régimen, esta vez junto a los demócratas. ¿De qué lado combatiría un Ridruejo en nuestros días? Solo las letras se mantienen fieles a la naturaleza del Hombre.
Death in June, alusión explícita a uno de los episodios más oscuros del Tercer Reich, La Noche de los Cuchillos Largos (Der Nacht der langen Messer). El descabezamiento de los Sturmabteilung, la facción más rebelde y combativa del aparato nacionalsocialista que, desde el ascenso de Hitler al poder en 1933 se había convertido en una incómoda piedra en el zapato para los megalómanos esquizoides que habían tomado el timón de una Alemania deprimida. Un hecho histórico que por sus particularidades ha fascinado a tantos y cuya atmósfera Luchino Visconti ilustra de un modo muy personal en “La Caída de los Dioses”. Con toda esta compleja carga histórica queda en evidencia que detrás este incómodo telón habitaba un proyecto de mentes inquietas y arriesgadas.
Nacidos bajo el signo del afterpunk anglosajón, Death in June dejaron de transitar pronto por esa senda. A modo de presagio fueron distanciándose de una escena cada vez más predecible y lineal, conscientes de que más allá de Joy Division y sus coetáneos no lograrían satisfacer sus inquietudes artísticas. Una de las incontestables virtudes de la banda de Douglas Pearce residía en su inconformismo y es que desde sus inicios trataron de pulir un lenguaje propio y diferencial. Lejos ya de sus comienzos con el punk trostkista de Crisis, sentaron las bases de todo un estilo con la combinación de guitarras acústicas y ritmos marciales sobre un colchón de sintetizadores, muy presentes en sus primeros trabajos. El resultado fue madurando hasta concebir lo que hoy en día viene a denominarse Dark Folk o Neofolk. Una etiqueta de inspiración poética y romántica, aunque demasiado devaluada en los últimos años por saturación, falta de creatividad y desafortunados coqueteos mal entendidos.
Crisis: Abrazando el extremismo político en plena eclosión del punk '77
Este proceso de maduración arranca con su primer LP ‘Nada!’. Una declaración de intenciones que resultaba ser la pista de despegue para una de las líneas más influyentes en la génesis de la escena oscura. Las directrices marcadas por Douglas Pearce y quienes aún entonces le acompañaban –Tony Wakeford y Patrick Leagas- nada tienen que envidiar a la de otras formaciones pioneras mucho más respetadas.
La génesis de DiJ, tres mentes en discordia
Sus siguientes trabajos irían acentuando el componente acústico, no en vano Douglas navega en solitario desde 1985, dotando al proyecto de una personalidad cada vez más definida y dinámica. Sus antiguos compañeros decidieron abrir su propia senda, labrando por separado nuevos terrenos que enriquecían y fueron dinamizando ese nuevo sonido.
Douglas mantuvo siempre su independencia creativa pero nunca caminó solo. Sus progresivos compañeros de viaje aportaban matices enriquecedores al proyecto. El sonido acústico iba desnudándose pero siempre admitiendo giros experimentales, samplers, bases turbadoras y unas letras llenas de insinuaciones y dobleces. Los más estrechos lazos con la experimentación y la electrónica coinciden con sus colaboraciones con David Tibet (Current 93), Boyd Rice (NON), John Murphy (SPK) o Albin Julius (Der Blutharsch) desde finales de los 80, evidentes en algunos tramos de 'Wall of Sacrifice' o el posterior 'Take Care and Control'. En contraposición los rincones más melancólicos y cadenciosos de su discografía se desprenden de pequeñas joyas como 'Rose Clouds of Holocaust' o 'But, What Ends When the Symbols Shatter?' donde comparte créditos con otros destacados exponentes del género como Andreas Ritter (Forseti) o Michael Cashmore (Nature and Organisation). Mención aparte merece sin duda la imprescindible presencia vocal de Rose McDowall, quien emprendió un improbable viaje desde el mainstream de la new wave de Strawberry Switchblade hacia la escena folk y experimental más poliédrica con innumerables colaboraciones y proyectos en las últimas dos décadas.
Douglas, rodeado de su peculiar 'familia' artística (Tibet, McDowall, Cashmore y compañía)
Tal y como ya se ha anticipado unas líneas atrás, uno de los rasgos más notorios de Death in June con el paso de los años es su rol de banda “centrífuga”. Una formación de la cual muchos parten para encaminarse a extremos opuestos, que actúa como germen o resorte para muchas otras que optan por una de las diversas vertientes musicales que nacen del embrión musical de Douglas Pearce. Sixth Comm / Mother Destruction –ambos secundados por Patrick Leagas- potencian la base ritual y pagana de Death in June, Sol Invictus –el ya veterano proyecto de Tony Wakeford- ahondan en el folk más acústico y etéreo, Les Joyeaux de la Princesse o Der Blutharsch abordan sin complejos oscuros pasajes bélicos y apocalípticos. Tras estos proyectos –y otros tantos que quedan en el tintero- es innegable y notoria la huella del clan Death in June que además rompen, con esos continuos trasvases, cambios de formación y cesiones de músicos a otros proyectos, con la tradicional unidad de lo que es una banda clásica. Se convierten en un verdadero organismo vivo, un atractivo y novedoso modo de entender la labor y creación artística de una formación musical moderna.
Máscaras, el excéntrico rasgo identitario de DiJ
Enumerando todos estos rasgos queda libre de sospecha la premeditada intención de hacer de Death in June una banda de culto. La confirmación que se intuye con esa evolución dinámica y hasta cierto punto confusa, llega al intentar explorar su extensa discografía. Una labor verdaderamente compleja y peligrosa. Y no solo por lo prolífica que ha sido durante algunos tramos de su trayectoria, sino por la infinidad de colaboraciones, ediciones limitadas, reediciones y nuevas versiones de sus trabajos y canciones. Por no hablar de las decenas de proyectos paralelos, ‘hermanados’ e incluso clónicos que en ocasiones impiden discernir en qué lugar del camino queda la intervención de Pearce y donde la individualidad de cada formación. A medio camino entre el fetichismo y la melomanía de un ferviente fan y las más o menos perversas intenciones de creadores y distribuidores de tan preciado material.
Pero cuando uno habla de Death in June conviene esclarecer un último y escabroso asunto. El cerco equívoco del grupo no termina en su denominación. Sus discos contienen iconografía que fuera de contexto es ciertamente incisiva. Y no precisamente sospechosa resulta su querencia por la magia rúnica y la mitología nórdica, sino el empleo sistemático de la imaginería del Reichswehr –el ejército alemán de entreguerras- en sus libretos, la continua presencia de un Totenkopf similar al empleado por las SS, así como referencias a oscuros personajes como Klaus Barbie (‘C’est un rève’). Sin embargo hace años que Douglas Pearce niega sistemáticamente que esta imagen tan agresiva y sospechosa refleje su adhesión al ideario nazi, supone más bien –siempre según sus propias palabras- un elemento de reflexión sobre la fascinación que en nosotros ejercen los símbolos de la muerte y del mal, de la decadencia y penumbra de Europa en su fase más siniestra.
Pearce, flanqueado por sus camaradas Moynihan (Blood Axis) y Boyd Rice
Asumiendo toda clase de confusas justificaciones, conviene recordar otros aspectos que dan forma al incómodo universo Death in June. Douglas Pearce es abiertamente homosexual, así como algunos que sus más ilustres colaboradores y referentes culturales (Jean Genet, Yukio Mishima). Su legión de seguidores no entiende de etnias ni ideologías. No en vano, una de sus últimas actuaciones tuvo lugar en Tel Aviv ante un extenso auditorio de cientos de personas. Un concierto memorable fruto de su ya prolongada colaboración con diversas formaciones israelíes, donde ha ido emergiendo una prometedora escena. Aunque como muestra de la inquietante y turbadora actitud de Douglas, igualmente recordada aunque por razones bien distintas fue su controvertida presencia en Zagreb durante 1992 en pleno conflicto de los Balcanes.
La catarata de aclaraciones y desmentidos son habituales allá donde transcurre la actividad del grupo. Y es que en este terreno, la ambiguedad es un riesgo. Pero Death in June es un grupo de riesgo, y merece la pena acercarse con sigilo a ese mensaje a veces nebuloso, acercarse a una música, a un universo único y estremecedor. El arte y su aprecio requieren no pocas veces arriesgar el alma. Llegados a este punto es innegable que Death in June juega ocasionalmente con un arma de doble filo. De la libertad de conciencia, de la libertad creativa de cada cual se desprende la posibilidad de cortarse al contemplar y sentir su obra.
Como cierre del artículo conviene rememorar las escasas y desafortunadas visitas de Douglas a España. En 1999 la desaparecida Asociación Cultural Los Cantos de Maldoror –organizadores del recordado Arcana Europa- consiguió cerrar por primera vez dos fechas en Madrid y Barcelona. El concierto de Madrid fue suspendido por un aviso de bomba, mientras que en Barcelona pudo finalmente celebrarse tras un cambio de sala de última hora obligado tras la presión de grupos presuntamente antifascistas. Dos años después Death in June repitió en la ciudad condal, esta vez sin demasiados problemas. Sin embargo, una nueva visita a estas tierras se antoja bastante complicada, especialmente desde que en 2005 Douglas anunciara su retirada, parece que definitiva, de los escenarios.
Whitehouse (William Bennett y Philip Best), desde su formación en Londres en 1980, han liderado la facción más extrema, brutal y tóxica de esa electrónica ruidista de la que sin duda han sido pioneros -la misma que después ha tenido en Japón a sus mejores seguidores. Con una extensa carrera discográfica a sus espaldas expuesta en 18 álbumes -recopilaciones aparte-, desde el seminal "Birthdeath Experience" (1980) hasta su reciente "Asceticists" aparecido en este mismo año 2006 -en el que se muestran por cierto, en plena forma-, la trayectoria sónica/vital de Whitehouse es un guiño contínuo a la catarsis por medio del ruido extremo y la manipulación. No han cesado ni un instante en su terquedad inmisericorde para con los oídos ajenos. Son así veintiseis años de actuaciones/performances/aquelarres llenos de provocación y caos, rebasando todos los límites con toneladas de ruido blanco y rosa como tsunami/tarjeta subsónica de presentación: acciones de terrorismo sobreamplificado, violencia vocal y cacofonías electrónicas terminales... ¿Quién da más?
Sólo citar su nombre altera el sistema nervioso. Y es que Whitehouse han sido responsables de algunos de los momentos sonoros más extremos que ha deparado la música -o lo que sea o cómo se llame- a lo largo de toda su historia grabada. Mientras por ejemplo uno se deja arrasar la salud auditiva por los doce minutos de coma electrónico de "Daddo" (incluido en su álbum de 1998 "Mummy And Daddy") o sin ir más lejos por las frecuencias asesinas que acompañan a William Bennett en "Guru" (de su último disco "Asceticists"), se acaba comprendiendo que estamos hablando de una maquinaria capaz de hacer añicos el "Metal Machine Music" de Lou Reed. Va mucho más allá, sobrecoge los oídos con más virulencia y capacidad de esculpir en el dolor del ruido una materia física que ha servido de modelo para aventajados investigadores en la materia como Merzbow o Bruce Gilbert (Wire).
Pero habría que empezar por recordar cómo esta factoría de transgresión acústica se encendió en los primeros días de 1980 de la mano de William Bennett (a la edad de 18 años). Antes, en 1978, fue Daniel Miller (The Normal en aquellos tiempos, capo del sello Mute para la historia) quién animó a Bennett en su idea de crear un sonido/dominátrix capaz de someter al público hasta la sumisión total. Armado con un viejo sintetizador absolutamente incontrolable, Bennett acabaría por crear ese sonido que daría forma finalmente a Whitehouse, pero que antes alumbró a Come como paso previo para lo que llegaría después.
Whitehouse en 1982
Come fue así el proyecto puente que Bennett parió en 1979 con la complicidad del propio Daniel Miller y Peter McKay, dando lugar no sólo en 1980 al inicio de Whitehouse sino antes a la creación de Come Organisation (también en el 79), sello discográfico destinado en principio a editar el material de Come y después ya dedicado a la música electrónica extrema y en especial a Whitehouse. Come Organisation dejaría de funcionar en 1985, tras la publicación del mítico álbum "Great White Death", en buena medida por la disolución temporal de Whitehouse que se produjo entonces. Volviendo a Come, que por cierto nunca actuaron en directo, el grupo editaría el LP "Rampton" en aquel 1979 y aún saldría después de su desaparición otro álbum, "I'm Jack", aparecido en 1981. Pero en realidad en 1980 el proyecto ya había dejado de existir para dar paso a la creación por parte de Bennett de Whitehouse... Un nombre que surgió a partir de un juego de palabras: Whitehouse era a la vez el nombre de una revista porno y el apellido de Mary, una activista conservadora inglesa, ya fallecida, en permanente cruzada contra la proliferación de 'basura' en la televisión y otros medios.
Su debut discográfico no pudo ser más brutal: "Birthdeath Experience" (LP, 1980, como todos sus discos hasta 1985 editado por Come Organisation) fue un exorcismo sónico expuesto en seis temas que ya forman parte de la leyenda negra del noise electrónico: "On Top", "Mindphaser", "Rock And Roll", "The Second Coming", "Coitus" y "Birthdeath Experience"... Sin tregua alguna tras semejante declaración de intenciones, llegó de inmediato su continuación en "Total Sex" (también en 1980) con otras seis piezas clásicas del terror ruidista: "Total Sex", "Phaseday", "Dominate You", "Politics", "Roller Coaster" y "Ultrasadism". En 1981 la productividad de Bennett se desborda aún más. Tres nuevos LPs en un solo año dando lugar a una progresiva escalada de torturas sonoras pareja al nivel de influencia que Whitehouse iba adquiriendo entre futuras generaciones de músicos ruidistas: "Erector", "Dedicated to Peter Kürten" y el que supone el quinto álbum de su discografía, "Buchenwald"... Hoy, sin ir más lejos, se puede afirmar que "Dedicated to Peter Kürten", su cuarto LP, suena todavía como uno de los más extremos y brutales discos electrónicos jamás realizados.
Con la edición de "New Britain" en 1982 se cierra un primer ciclo, marcado por estos seis LPs producidos todos por William Bennett y Peter McKay. Es entonces cuando Peter Sotos y Philip Best se unieron al proyecto. Sotos, actualmente residente en Chicago, ha llegado a tener una cierta notoriedad como escritor de algunos controvertidos y extremos libros underground como "Index" y "Total Abuse". Por su parte Philip Best (Consumer Electronics), que se unió a la banda con sólo 14 años de edad, es a día de hoy el 50% del proyecto Whitehouse.
Peter Sotos (miembro de la banda hasta 2002)
1982 también vió la primera 'Live Action' de Whitehouse (en Londres) y la edición de un nuevo álbum: "Psychopathia Sexualis". Un año más tarde publicarían "Right To Kill", del que se prensarían menos de 300 copias, siendo prácticamente una edición clandestina, trabajo previo a la aparición en febrero de 1985 del clásico y magistral "Great White Death". Grabado en Noviembre del 84, "Great White Death" culmina sin respiro, hasta la extenuación, el proceso de corrosión electrónica iniciado en 1980.
Tras la desaparición de Come Organisation en 1985 hay una período de inactividad hasta que en 1988 es creado en Chicago (en el estudio de Steve Albini) el sello Susan Lawly durante las sesiones de grabación del que luego sería su álbum "Thank Your Lucky Stars" (1990). La primera referencia de Susan Lawly fue el single 7" "Thank Your Lucky Stars / Sadist" (1988; "Thank Your Lucky Stars" co-escrita por Bennett y Dave Tibet -Current 93-) al que le seguiría la compilación "Cream Of The Second Coming" ya en 1990.
Sotos y Best en una de las últimas Live Action del primero (2001)
Tras "Thank Your Lucky Stars" (1990) Whitehouse publican cinco álbumes más a lo largo de los siguientes siete años: "Twice Is Not Enough" (editado en Enero de 1992), "Never Forget Death" (1992), "Halogen" (1994), éste de nuevo coproducido en Chicago con Steve Albini, lo mismo que el siguiente "Quality Time" (1995)...; y finalmente, cerrando la década de los 90, el antes citado "Mummy And Daddy" (1998).
El nuevo siglo les mantiene vivos y peligrosos. Produciendo nuevo material, actuando con sorprendente frecuencia, atosigando e incordiando mentes acomodaticias. "Cruise" (2001, último trabajo oficial con Peter Sotos, que queda fuera de Whitehouse a finales de 2002) y "Bird Seed" (2003), que presentaba unos apuntes de evolución insospechados, son buena muestra de ello. La participación aún de Sotos en el tema que daba titulo a "Bird Seed", utilizando elementos externos, testimonios directos grabados sobre el maltrato doméstico, violaciones a menores, etc... tiene un efecto sencillamente devastador... Del mismo modo que "Cut Hands Has The Solution", el siguiente tema, conducía a Whitehouse a un minimalismo tan sorprendente como la soberbia utilización aquí hecha de las voces.
Y vuelta al principio, a 2006 y a la reciente edición de su último e inapelable álbum, "Asceticists", con siete temas que nos dan su dimensión real hoy en día. William Bennett (voces, instrumentos, Sony) y Philip Best (voces, instrumentos, Roland) triturando esquemas preconcebidos para facturar la clase de electroterror que hoy habría que esperar de unos Whitehouse fieles por encima de todo a su propia razón de ser, pero también en una cierta progresión que abre nuevas dimensiones a su violencia sonora. Subterráneas secuencias rítmicas, ruidismo minimalista, una complejidad latente en el muro electrónico que suda bajo las voces. "Dans", "Language Recovery", "Guru", el instrumental "Nzambi Ia Lufua", "Killing Hurts Give You The Secrets", "Ruthless Babysitting" y "Dumping The Fucking Rubbish" suenan contemporáneos, caóticamente contemporáneos...
Bennett en acción en Bilbao en 2002
William Bennett: "The wider personal reactions we elicit are undoubtedly an integral aspect of the art itself. It's designed to create intense reactions, and is thus extremely revealing. In this way, we look into a mirror reflecting our own, occasionally troubled, souls".