13 de noviembre de 2011

Vittoria Mutilata!

D'Annunzio sale de su jaula dorada

Las 'Crónicas literarias' del autor que inspiró el fascismo mussoliniano se publican por primera vez en español y se reedita su célebre novela 'El triunfo de la muerte'.
 
 
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Gardone - 12/11/2011
Catorce años antes de morir, Gabriele d'Annunzio (1863-1938) encargó su propia capilla ardiente. La amuebló al estilo decó, con pieles de leopardo, un retrato suyo junto a san Francisco y una talla de san Sebastián del siglo XVI que representa, a tamaño natural, al mártir cuya historia había escrito él mismo para el compositor Claude Debussy. Presidiendo la estancia, una mezcla de cuna y ataúd.


La habitación huele, por supuesto, a cerrado. Como casi todo el Vittoriale degli Italiani, la villa con vistas al lago de Garda a la que el escritor se retiró definitivamente en 1921. La casa de Gardone -700 metros cuadros y nueve hectáreas de parque a los que se accede por tres arcos triunfales- fue su testamento de piedra, la autobiografía en tres dimensiones del escritor más popular de la Italia moderna. La historia, sin embargo, no ha dejado de cobrarle la factura de haber sido el poeta que inspiró a Mussolini. "El fascismo fue dannunziano, sí", reconoce el guía Leonardo Gilardoni mientras enseña el Vittoriale. Pero ¿fue D'Annunzio fascista? Basta pasear por la casa de un escritor que padecía horror vacui para concluir que lo que fue D'Annunzio es, también, dannunziano.

En España, su imagen ha sido más la del autor decadente, un perfil dibujado por el culturalismo de los años setenta y la versión cinematográfica que Visconti hizo en 1976 de su novela El inocente (1892). Pero hubo al menos tres dannunzios distintos en la vida de un hombre de letras cuyo ego no cabía en su metro sesenta de estatura. Esteta y soldado, era a la vez el Vate y el Comandante. El historiador Giordano Bruno Guerri, ex director editorial en Mondadori, biógrafo de D'Annunzio y actual presidente de la fundación que gestiona el Vittoriale para el Estado italiano, sostiene que la obra literaria del autor de Alcyone ha pagado por el hecho de ser lo que él llama el "Juan Bautista" del movimiento fascista. Eso a pesar de que, cuando triunfa Mussolini, su literatura mayor ya estaba escrita.
Los tres dannunzios fueron, sucesivamente, el literato, el soldado y el que, en su jaula de oro, preparaba el legado de los otros dos. El primero es el que en 1889, con 26 años, publica su primera novela, El placer, que sigue siendo un best seller en Italia. Es el mismo que escribe en los periódicos artículos como los que se recogen por primera vez en español en Crónicas literarias y autorretrato (Fórcola). Allí se comprueba su admiración por Nietzsche, todavía vivo, cuya teoría del superhombre impregna la novela El triunfo de la muerte, publicada en 1894 y recuperada ahora por Alfabia en un volumen que incluye algunos aforismos autobiográficos y el largo ensayo que le dedicó un devoto Henry James.

D'Annunzio creó 2.000 neologismos -se le atribuye "aeronáutica"- y no dejó de escribir eslóganes publicitarios y miles de cartas a sus admiradores, pero su fama literaria estaba hecha cuando se convirtió en héroe nacional. En 1918 sobrevoló Viena lanzando octavillas destinadas a minar la moral de los austriacos. Aquel biplano cuelga ahora en el auditorio del Vittoriale, un complejo cuyo interior está colonizado por 33.000 libros, obras de arte -aquí un ribera, allí un marinetti- y miles de objetos que llenan cada centímetro. Se han contado 800 en el baño, azul, de un hombre que no conocía la palabra superfluo y se pasaba las horas retocándose. Un pionero. "Tal vez lo más vivo que quede de D'Annunzio sea la preocupación por la belleza que ha transmitido a los italianos", subraya Bruno Guerri.
Fiume o "la patria de los poetas".

Los límites de la villa, mezcla de santuario, palacio real y egoteca, albergan un motoscafo, un barco incrustado en la ladera cuyos cañones recibían a los visitantes ilustres y, por supuesto, el mausoleo del poeta. Allí reposa rodeado por algunos de los que le siguieron en la hazaña que lo convirtió en un mito incómodo: la toma de Fiume. La actual Rijeka croata era de mayoría italiana pero los aliados la cedieron a Yugoslavia al terminar la I Guerra Mundial. Italia había ganado esa guerra y D'Annunzio habló de "victoria mutilada". Al frente de una columna de legionarios conquistó la ciudad y la gobernó, desobedeciendo al poder de Roma, durante 16 meses entre 1919 y 1920.
En Fiume confluyen todos los grises de un autor leído en blanco y negro. Por un lado, desarrolló una parafernalia nacionalista de gritos de guerra, discursos y uniformes -la camisa negra- que los fascistas no tardarían en hacer suyos. Por otro, promulgó una Constitución de tintes anarquistas en la que se hablaba de la música, la pasión de D'Annunzio, como pilar de un Estado aconfesional que eliminaba los símbolos religiosos de las escuelas y reconocía el derecho al divorcio y el voto a las mujeres, algo que en Italia no sucedería hasta 1946.

Sofocada la aventura de Fiume por el ejército italiano, en 1921 D'Annunzio ya estaba en Gardone. Un año más tarde Mussolini se hacía con el poder y se ocupó de que el escritor -pagano, grafómano, erotómano y cocainómano- viera colmado allí el menor de sus caprichos. Lejos de Roma. "Cuando uno tiene una muela podrida", dijo el dictador, "la sacas o la cubres de oro". El escritor apenas se movió de allí en 17 años, pero acudió a la vecina Verona para, francófilo y antigermano, aconsejarle al Duce que no se aliara con Hitler, al que dedicó una sátira que fue censurada.

D'Annunzio junto a Mussolini.

"Soy la puta de Italia, a quien odian por amor", dijo. En el Vittoriale, que este año ha recibido 150.000 visitas a razón de 16 euros, hay una puerta para los huéspedes queridos y otra para los que no lo son. Mussolini entró por la segunda. El escritor lo hizo esperar dos horas. Menospreciaba al político, adoraba su dinero. Durante décadas su obra ha pagado esa factura. Fingiendo golpear al escritor, dice Bruno Guerri, "los prejuicios de la crítica literaria" se cebaban con el personaje, el "primer divo" de las letras modernas. Él publicó hace tres años una biografía sin maquillaje en la que Dios -o el Diablo- no paga por el César. Redescubrir a D'Annunzio, apunta, significa ponerlo en el lugar que le corresponde entre los italianos, de los que fue un "campeón desmesurado". "Se nos parece demasiado como para que lo amemos".
Publicado por El País el 12 de noviembre de 2011.



4 de noviembre de 2011

El crepúsculo de los ídolos

Nunca es mal momento para reubicar los pensamientos. Ha pasado largo tiempo desde que este rincón quedó prácticamente abandonado, a merced de los guardianes del olvido. En breve volverá a la actividad con los contenidos prometidos en la petulante descripción de la izquierda. Aquí, un adelanto:

The Post Industrial Strategy (Twilight of the Idols)

"Michel Foucault in 'Discipline and Punish': the mechanism of social control has changed from liquidation or internment to therapeutic. Criminals or the insane are now simply recycled and turned into normalized homogeneous citizens. Both the right and the left wish to feel responsible for these problems and to reintegrate the deviant. We must not do this Our interest in social deviance must be to maintain and extend the disability of the system to keep its margins under its control.

Another fiction is the idea that by liberating the unconscious or the "psychic" we can attack the post-industrial simulacre. To begin with, the modern notion of unconscious is just another metaphysical concept. The primitives had no need of it because they had no distinction between the civilized and the savage mind. Only with emancipation or the idea of freedom did the need arise for the Master to be interiorized in us all and alienation begins. All savage, wandering and symbolic processes came to be called "unconscious" and were thereby domesticated like death. Any idea which maintains this artificial separation is tragically missing the point. Furthermore it is foolish to think that a social code which created the unconscious is not able to inscribe and control it, just the same as it manipulates our conscious lives. Indeed this is the most effective method the code uses for its perpetuation. Psychic liberation is the very form of the system, not a radical solution as the drug experimentation of the Sixties showed. Changing individuals does not necessarily change societies."

SPK, "Auto da Fe" (Mute Records, 1983)


10 de junio de 2010

Nuestro español bosteza


—Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

—El vacío es más bien en la cabeza.

'Campos de Castilla', 1916.


Antonio Machado (1875-1939)
Miembro tardío de la Generación del 98. Su obra aúna elementos del Modernismo, cultiva el Simbolismo y comparte con sus coetáneos esa visión evocadora de la España negra de principios del siglo XX aunque siempre desde una perspectiva regeneracionista y esperanzadora. La decadencia de una tierra instalada en la miseria y el inmovilismo contemplada a través de la mirada patriótica y lúcida de un humanista convencido.


16 de abril de 2010

Carta, de Dionisio Ridruejo




Existen estadísticas. Sabemos
cuántos corazones humanos se paran por minuto.
Y vivimos en paz. También al nuestro
le llegará su hora.
Pero estamos metidos en el salón de espejos
donde el mundo se hace.

En cada espejo afirma y nos afirma
y lo afirmamos. Cuando alguno quiebra
o se desluce repentinamente,
hay un largo vacío de tiniebla
como cuando una luz se apaga en un discurso
y lo disuelve.

Ha llegado la hora y no ha llegado.
El espejo abolido abre otra galería
que da hacia lo irreal y el mundo queda
como en suspenso. Pronto reanuda
su imperio. Están los otros y hasta alguno
nuevo para volvernos al oficio
que no consuela lo que pierde.

Porque quedamos empañados, vueltos,
en un vapor de niebla,
hacia la galería tan profunda como el dolor,
tan rica en fantasmas como la vida misma
ya casi por entero desovillada en nuestros pasos.
Caminando por ella,
recreando sus escenarios con relieve sordo
se va embotando lo que fue punzante
como la sobrecarga del latido
que se abulta en la soledad del sufrimiento
y se hace ya desgana de volver al presente.

Se endulza a más dolor,
a dolor apiado,
volviendo la cabeza con los ojos llovidos,
llevándonos a hablar con nuestros muertos.


 
Dionisio Ridruejo (1912-1975)

Intelectual, combativo e idealista, Ridruejo es el perfecto ejemplo de la imposible afinidad entre rebeldía y poder. Exaltado falangista en su juventud, comprendió pronto que el idealismo de uno u otro color acaba siempre prostituido y maniatado por el poder establecido. Huyó de una España en la que ya no creía y acabó de nuevo alineado contra su régimen, esta vez junto a los demócratas. ¿De qué lado combatiría un Ridruejo en nuestros días? Solo las letras se mantienen fieles a la naturaleza del Hombre.

25 de marzo de 2010

Entre Máscaras y Enigmas

Death in June, alusión explícita a uno de los episodios más oscuros del Tercer Reich, La Noche de los Cuchillos Largos (Der Nacht der langen Messer). El descabezamiento de los Sturmabteilung, la facción más rebelde y combativa del aparato nacionalsocialista que, desde el ascenso de Hitler al poder en 1933 se había convertido en una incómoda piedra en el zapato para los megalómanos esquizoides que habían tomado el timón de una Alemania deprimida. Un hecho histórico que por sus particularidades ha fascinado a tantos y cuya atmósfera Luchino Visconti ilustra de un modo muy personal en “La Caída de los Dioses”. Con toda esta compleja carga histórica queda en evidencia que detrás este incómodo telón habitaba un proyecto de mentes inquietas y arriesgadas.

Nacidos bajo el signo del afterpunk anglosajón, Death in June dejaron de transitar pronto por esa senda. A modo de presagio fueron distanciándose de una escena cada vez más predecible y lineal, conscientes de que más allá de Joy Division y sus coetáneos no lograrían satisfacer sus inquietudes artísticas. Una de las incontestables virtudes de la banda de Douglas Pearce residía en su inconformismo y es que desde sus inicios trataron de pulir un lenguaje propio y diferencial. Lejos ya de sus comienzos con el punk trostkista de Crisis, sentaron las bases de todo un estilo con la combinación de guitarras acústicas y ritmos marciales sobre un colchón de sintetizadores, muy presentes en sus primeros trabajos. El resultado fue madurando hasta concebir lo que hoy en día viene a denominarse Dark Folk o Neofolk. Una etiqueta de inspiración poética y romántica, aunque demasiado devaluada en los últimos años por saturación, falta de creatividad y desafortunados coqueteos mal entendidos.

Crisis: Abrazando el extremismo político en plena eclosión del punk '77

 Este proceso de maduración arranca con su primer LP ‘Nada!’. Una declaración de intenciones que resultaba ser la pista de despegue para una de las líneas más influyentes en la génesis de la escena oscura. Las directrices marcadas por Douglas Pearce y quienes aún entonces le acompañaban –Tony Wakeford y Patrick Leagas- nada tienen que envidiar a la de otras formaciones pioneras mucho más respetadas.


La génesis de DiJ, tres mentes en discordia

Sus siguientes trabajos irían acentuando el componente acústico, no en vano Douglas navega en solitario desde 1985, dotando al proyecto de una personalidad cada vez más definida y dinámica. Sus antiguos compañeros decidieron abrir su propia senda, labrando por separado nuevos terrenos que enriquecían y fueron dinamizando ese nuevo sonido.


Douglas mantuvo siempre su independencia creativa pero nunca caminó solo. Sus progresivos compañeros de viaje aportaban matices enriquecedores al proyecto. El sonido acústico iba desnudándose pero siempre admitiendo giros experimentales, samplers, bases turbadoras y unas letras llenas de insinuaciones y dobleces. Los más estrechos lazos con la experimentación y la electrónica coinciden con sus colaboraciones con David Tibet (Current 93), Boyd Rice (NON), John Murphy (SPK) o Albin Julius (Der Blutharsch) desde finales de los 80, evidentes en algunos tramos de 'Wall of Sacrifice' o el posterior 'Take Care and Control'. En contraposición los rincones más melancólicos y cadenciosos de su discografía se desprenden de pequeñas joyas como 'Rose Clouds of Holocaust' o 'But, What Ends When the Symbols Shatter?' donde comparte créditos con otros destacados exponentes del género como Andreas Ritter (Forseti) o Michael Cashmore (Nature and Organisation). Mención aparte merece sin duda la imprescindible presencia vocal de Rose McDowall, quien emprendió un improbable viaje desde el mainstream de la new wave de Strawberry Switchblade hacia la escena folk y experimental más poliédrica con innumerables colaboraciones y proyectos en las últimas dos décadas.


Douglas, rodeado de su peculiar 'familia' artística (Tibet, McDowall, Cashmore y compañía)

Tal y como ya se ha anticipado unas líneas atrás, uno de los rasgos más notorios de Death in June con el paso de los años es su rol de banda “centrífuga”. Una formación de la cual muchos parten para encaminarse a extremos opuestos, que actúa como germen o resorte para muchas otras que optan por una de las diversas vertientes musicales que nacen del embrión musical de Douglas Pearce. Sixth Comm / Mother Destruction –ambos secundados por Patrick Leagas- potencian la base ritual y pagana de Death in June, Sol Invictus –el ya veterano proyecto de Tony Wakeford- ahondan en el folk más acústico y etéreo, Les Joyeaux de la Princesse o Der Blutharsch abordan sin complejos oscuros pasajes bélicos y apocalípticos. Tras estos proyectos –y otros tantos que quedan en el tintero- es innegable y notoria la huella del clan Death in June que además rompen, con esos continuos trasvases, cambios de formación y cesiones de músicos a otros proyectos, con la tradicional unidad de lo que es una banda clásica. Se convierten en un verdadero organismo vivo, un atractivo y novedoso modo de entender la labor y creación artística de una formación musical moderna.

Máscaras, el excéntrico rasgo identitario de DiJ

Enumerando todos estos rasgos queda libre de sospecha la premeditada intención de hacer de Death in June una banda de culto. La confirmación que se intuye con esa evolución dinámica y hasta cierto punto confusa, llega al intentar explorar su extensa discografía. Una labor verdaderamente compleja y peligrosa. Y no solo por lo prolífica que ha sido durante algunos tramos de su trayectoria, sino por la infinidad de colaboraciones, ediciones limitadas, reediciones y nuevas versiones de sus trabajos y canciones. Por no hablar de las decenas de proyectos paralelos, ‘hermanados’ e incluso clónicos que en ocasiones impiden discernir en qué lugar del camino queda la intervención de Pearce y donde la individualidad de cada formación. A medio camino entre el fetichismo y la melomanía de un ferviente fan y las más o menos perversas intenciones de creadores y distribuidores de tan preciado material.


Pero cuando uno habla de Death in June conviene esclarecer un último y escabroso asunto. El cerco equívoco del grupo no termina en su denominación. Sus discos contienen iconografía que fuera de contexto es ciertamente incisiva. Y no precisamente sospechosa resulta su querencia por la magia rúnica y la mitología nórdica, sino el empleo sistemático de la imaginería del Reichswehr –el ejército alemán de entreguerras- en sus libretos, la continua presencia de un Totenkopf similar al empleado por las SS, así como referencias a oscuros personajes como Klaus Barbie (‘C’est un rève’). Sin embargo hace años que Douglas Pearce niega sistemáticamente que esta imagen tan agresiva y sospechosa refleje su adhesión al ideario nazi, supone más bien –siempre según sus propias palabras- un elemento de reflexión sobre la fascinación que en nosotros ejercen los símbolos de la muerte y del mal, de la decadencia y penumbra de Europa en su fase más siniestra.

Pearce, flanqueado por sus camaradas Moynihan (Blood Axis) y Boyd Rice

Asumiendo toda clase de confusas justificaciones, conviene recordar otros aspectos que dan forma al incómodo universo Death in June. Douglas Pearce es abiertamente homosexual, así como algunos que sus más ilustres colaboradores y referentes culturales (Jean Genet, Yukio Mishima). Su legión de seguidores no entiende de etnias ni ideologías. No en vano, una de sus últimas actuaciones tuvo lugar en Tel Aviv ante un extenso auditorio de cientos de personas. Un concierto memorable fruto de su ya prolongada colaboración con diversas formaciones israelíes, donde ha ido emergiendo una prometedora escena. Aunque como muestra de la inquietante y turbadora actitud de Douglas, igualmente recordada aunque por razones bien distintas fue su controvertida presencia en Zagreb durante 1992 en pleno conflicto de los Balcanes.

 La catarata de aclaraciones y desmentidos son habituales allá donde transcurre la actividad del grupo. Y es que en este terreno, la ambiguedad es un riesgo. Pero Death in June es un grupo de riesgo, y merece la pena acercarse con sigilo a ese mensaje a veces nebuloso, acercarse a una música, a un universo único y estremecedor. El arte y su aprecio requieren no pocas veces arriesgar el alma. Llegados a este punto es innegable que Death in June juega ocasionalmente con un arma de doble filo. De la libertad de conciencia, de la libertad creativa de cada cual se desprende la posibilidad de cortarse al contemplar y sentir su obra.


Como cierre del artículo conviene rememorar las escasas y desafortunadas visitas de Douglas a España. En 1999 la desaparecida Asociación Cultural Los Cantos de Maldoror –organizadores del recordado Arcana Europa- consiguió cerrar por primera vez dos fechas en Madrid y Barcelona. El concierto de Madrid fue suspendido por un aviso de bomba, mientras que en Barcelona pudo finalmente celebrarse tras un cambio de sala de última hora obligado tras la presión de grupos presuntamente antifascistas. Dos años después Death in June repitió en la ciudad condal, esta vez sin demasiados problemas. Sin embargo, una nueva visita a estas tierras se antoja bastante complicada, especialmente desde que en 2005 Douglas anunciara su retirada, parece que definitiva, de los escenarios.


DISCOGRAFÍA ESENCIAL

- 'Nada!' (NER, 1985)
- 'Brown Book' (NER, 1987)
- 'The Wall of Sacrifice' (NER, 1989)
- 'Music, Martinis and Misanthropy' (Boyd Rice & Friends, NER, 1990)
- 'But, What Ends when the Symbols Shatter?' (NER, 1992)
- 'Rose Clouds of Holocaust' (NER, 1995)

ENLACES

- Web Oficial
- Archivo

VIDEOS

'Heaven Street' (Live 1982)



'Come Before Christ and Murder Love' (Live 1991)



'Blood of Winter' (1986)



'To Drown a Rose' (1987)



'But, What Ends when the Symbols Shatter?' (1992)



'Rose Clouds of Holocaust' (1995)